La reciente escalada del conflicto en Medio Oriente ha tenido un efecto inmediato en los mercados financieros globales, y México no ha sido la excepción. Durante marzo de 2026, el peso mexicano registró una de sus caídas más fuertes en meses, reflejando la incertidumbre internacional y el cambio en el comportamiento de los inversionistas.
De acuerdo con reportes recientes, la moneda mexicana se depreció 5.21% durante marzo, marcando su peor desempeño desde agosto de 2024. Este movimiento no ocurrió de forma aislada, sino como parte de una tendencia global donde los activos de mayor riesgo, como las divisas emergentes, pierden valor frente al dólar estadounidense.
El fortalecimiento del dólar, considerado un refugio seguro en tiempos de crisis, ha sido uno de los principales factores detrás de esta depreciación.
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Qué provocó la caída del peso mexicano
El principal detonante ha sido el aumento de tensiones geopolíticas en Medio Oriente, especialmente el conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán. Este escenario ha elevado significativamente la incertidumbre global.
Cuando los mercados enfrentan este tipo de situaciones, los inversionistas tienden a retirar su dinero de economías emergentes y trasladarlo hacia activos más seguros, como el dólar. Este fenómeno se conoce como aversión al riesgo.
Además, el conflicto ha generado presiones sobre los precios del petróleo, lo que impacta directamente a la inflación global y a las decisiones monetarias.
Cómo reaccionaron los mercados internacionales
La reacción no se limitó al peso mexicano. Varias monedas emergentes también registraron pérdidas durante el mismo periodo. Sin embargo, el peso destacó por la magnitud de su caída.
En algunos momentos del mes, el tipo de cambio llegó a niveles cercanos o superiores a los 18 pesos por dólar, un nivel no visto desde finales de 2025.
Este comportamiento refleja un patrón típico en escenarios de crisis internacional:
- Fuerte demanda por dólares
- Caída en monedas emergentes
- Mayor volatilidad en mercados financieros
Factores internos que agravaron la depreciación
Aunque el conflicto internacional fue el principal detonante, también hubo factores internos que influyeron en la debilidad del peso.
Uno de ellos fue la decisión del Banco de México de recortar la tasa de interés, lo que redujo el atractivo del país para inversionistas extranjeros.
Una tasa de interés más baja puede estimular la economía interna, pero también puede provocar salidas de capital, lo que presiona aún más al tipo de cambio.
Además, la economía mexicana ya mostraba señales de desaceleración, lo que aumentó la sensibilidad del peso ante choques externos.
Impacto en la economía mexicana
La depreciación del peso tiene efectos directos en distintos sectores de la economía:
En primer lugar, encarece las importaciones, especialmente combustibles y productos tecnológicos, lo que puede impulsar la inflación. Esto es relevante en un contexto donde los precios ya muestran presiones al alza.
En segundo lugar, beneficia parcialmente a exportadores, ya que sus productos se vuelven más competitivos en el exterior. Sin embargo, este efecto positivo suele ser limitado frente al impacto inflacionario.
También se observa un impacto en los mercados financieros, con caídas en la Bolsa Mexicana de Valores y mayor volatilidad en activos locales.
Qué podría pasar en los próximos meses
El comportamiento del peso dependerá principalmente de la evolución del conflicto en Medio Oriente. Mientras continúe la incertidumbre, es probable que:
- El dólar se mantenga fuerte
- El peso continúe con alta volatilidad
- Los mercados sigan reaccionando a noticias geopolíticas
Los analistas coinciden en que, sin una solución clara al conflicto, la presión sobre las monedas emergentes podría mantenerse durante varios meses.





